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Presupuesto doméstico: cómo calcular el gasto familiar

Miércoles 28 abril 2010 8:39 Deja un comentario Go to comments

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Permite planificar los hábitos de compra y llegar a final de mes sin cambiar en exceso el nivel de vida

La crisis ha trastocado las cuentas de algunas familias españolas. Llegar a final de mes es hoy más complicado para ellas porque han perdido parte de sus ingresos o su estabilidad económica peligra. Mantener el nivel de vida sin adaptarse a la situación actual no es posible para ciertos núcleos familiares, sino que deben realizar cambios en sus costumbres para cuadrar las cuentas. El presupuesto personal ayuda a cuantificar por escrito los ingresos y los gastos, detecta los hábitos de compra y hace posible que se planifiquen para cumplir los objetivos marcados de forma eficiente.

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¿Por qué hacer un presupuesto?

El presupuesto familiar es una herramienta de gran utilidad para tomar conciencia de los ingresos y los gastos. La falta de organización es uno de los motivos que favorece una disposición ineficiente del dinero. Con un presupuesto bien calculado, las adquisiciones poco útiles pueden dejarse a un lado sin demasiado esfuerzo, a la vez que se realiza una compra eficaz, que permitirá llegar a final de mes sin necesidad de cambiar demasiado el nivel de vida.

El mero hecho de plantearse registrar por escrito estos parámetros es un primer paso para mejorar la economía doméstica, supone una reflexión previa. Plasmar los gastos y los ingresos en un documento resalta algunos hábitos inadecuados que habían pasado desapercibidos hasta ese momento. Son partidas que, por separado, no llaman la atención. Sin embargo, cuando se juntan, reflejan un gasto ineficiente. Un presupuesto permite saber en qué se invierte el dinero y su utilidad. El usuario identifica los desembolsos imprescindibles y los caprichos.

El presupuesto mejora la economía doméstica y favorece una compra eficaz

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Tras este primer diagnóstico, quien hace el presupuesto se debe marcar unos objetivos: planificar bien el gasto y reducir determinadas partidas para aprovecharlas en otros ámbitos, como el pago puntual de la hipoteca. Cada familia tiene unas prioridades y destinará sus ahorros a unos fines: mayor variedad de la cesta de la compra, adquirir ropa o un electrodoméstico, etc. A largo plazo, se puede pensar incluso en comprar una vivienda mayor o en tener un hijo.

Sin modificar en exceso los comportamientos, se podrá contar con un dinero que antes se podía considerar malgastado. Es conveniente que quienes tengan capacidad de decisión en el hogar participen en la elaboración de las nuevas cuentas porque les afectarán y será más fácil alcanzar los objetivos si cada uno aporta sus sugerencias, metas o preocupaciones. Estos objetivos son un incentivo para seguir la ruta marcada por el presupuesto. Unas vacaciones, un regalo, una celebración o un gasto extra en un capricho son un buen aliciente para abandonar los hábitos identificados como incorrectos.

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Estricto, pero no tanto

El presupuesto permite tomar decisiones de manera consciente y sopesada. Ayuda a decidir qué comprar, cuándo hacerlo y qué artículos o gastos retrasar. Ante la oportunidad de adquirir productos necesarios en un momento en el que no estaban previstos, el presupuesto favorece que el usuario valore las repercusiones de la compra. Ayuda a reflexionar y tomar decisiones que tienen en cuenta todos los aspectos.

Es una hoja de ruta, un itinerario para conseguir unos objetivos. Pero no debe ser tan estricto que no se pueda modificar ante un gasto imprevisto o adquirir un capricho. Sólo se debe entender como una estimación de los ingresos y los gastos, que guía a la familia y que puede arrojar datos importantes sobre los artículos o servicios que se deben comprar, cuándo y cómo.

Las previsiones deben ser realistas, sin reducciones drásticas del gasto

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Tiene que adaptarse al estilo de vida y a la situación económica de cada momento. No se puede pretender modificar en un mes los hábitos familiares adquiridos durante años. Las previsiones serán realistas, posibles, y sin reducciones drásticas. Es posible que las primeras cuentas no cuadren o que los ingresos estimados sean superiores a los reales, pero esto no implica un fracaso, sino un primer paso para mejorar la organización en los meses posteriores.

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Cómo estructurarlo

Los presupuestos no son iguales. La familia debe optar por la modalidad que mejor se adapte a su economía. Pueden ser generales o exhaustivos, calcularse en papel o mediante programas de ordenador que facilitan esta tarea. Son herramientas interactivas con una estructura predeterminada para que el usuario rellene con sus datos. Estos se introducen, se guardan, se modifican e, incluso, es posible realizar simulaciones para prever las repercusiones que tendría cada decisión.

Una alternativa es estructurar el presupuesto en dos bloques, gastos e ingresos, y dividir cada uno en secciones y subsecciones. El grupo de los gastos estará constituido por tres columnas: previsiones, gasto real y diferencia entre ambos. En el apartado de ingresos se anotarán los reales y los previstos cada mes, que se calculan al restarlos de los ingresos.

Determinados programas de ordenador facilitan la tarea de calcular un presupuesto

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En la partida de gastos, se pueden destacar varias secciones en filas, que se corresponderán con las columnas anteriores: comida, vivienda, transporte, ocio, niños, créditos, impuestos, animales de compañía, ahorros, cuidado personal… Cada uno de ellos, a su vez, se dividirá en subgrupos. En cada casilla, se anotarán los datos reales y previstos para cada mes.

  • En el apartado destinado a comida se pueden contemplar varias partidas: una dirigida a las compras para casa -fruta, leche, verdura, carne, pescado- y otra con los productos que se consumen fuera -desayuno en el trabajo, máquinas expendedoras-. El gasto en restaurantes se consigna en este grupo o en el destinado al ocio.
  • Los subgrupos de la sección de vivienda serían el pago del alquiler o la hipoteca, los gastos de teléfono, Internet, electricidad, agua o el personal de limpieza.
  • En transporte se registran los gastos que generan cada uno de los vehículos -si hay mas de un coche o moto que sean propiedad de la familia-, los bonos y billetes de transporte público, gasolina y seguro de los automóviles.
  • Otra partida estará destinada a los gastos de ocio y cultura: entradas para el cine, el teatro, la ópera, conciertos o asistencia a acontecimientos deportivos. La compra de libros, discos o viajes también formaría parte de esta sección.
  • Los seguros son otro de los gastos familiares, que se prevén en una única partida o en otras secciones. La póliza de salud, el seguro de vida, el de defensa jurídica o el de vivienda integran este bloque.
  • Cuando la familia tenga hijos, se reservará una sección de gastos para la inversión en educación -libros de texto, colegio, clases particulares, actividades extraescolares-, ropa, juguetes, pañales o higiene infantil. El ocio y la cultura de los pequeños puede anotarse en este apartado o en el anterior.
  • Es necesario consignar los gastos de los cuidados personales, como la ropa, los complementos, el gimnasio, la peluquería o las clases particulares, entre otros.
  • Muchas familias, además de pagar la hipoteca, tienen otros préstamos (coche, electrodomésticos). Cada uno de ellos se apunta en el apartado de créditos, que se completa con el gasto de la tarjeta y las comisiones bancarias.
  • En otro apartado se apuntarán los impuestos que el ciudadano debe pagar por determinados servicios, ya sean locales -recogida de basura, agua, garajes- o estatales.
  • También hay que considerar los gastos que suponen en la economía familiar los animales domésticos: comida, vacunación y veterinario.
  • Es conveniente una sección que recoja los gastos destinados a regalos, celebraciones o donaciones.
  • También habrá un apartado para los ahorros en inversiones, con las acciones, planes de pensiones, cuentas corrientes o depósitos.

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En el apartado de ingresos se anota, por separado, cada uno de los sueldos o pensiones y otro tipo de haberes periódicos: alquileres, pagas extra, intereses, rentas.

Algunas familias saben de antemano el dinero del que disponen cada mes, cuando éste procede de unas nóminas fijas. Sin embargo, la cuantía de los sueldos puede variar en el caso de profesiones liberales, autónomos o trabajadores que prestan sus servicios de manera eventual. Los ingresos laborales también se pueden complementar con colaboraciones, otros empleos o con el dinero que reciba el titular de una vivienda en concepto de arrendamiento. Por este motivo, se debe consignar un apartado sobre los ingresos previstos y otro sobre los reales.

Cuando concluya el mes -o el periodo determinado en el presupuesto- se hará un balance entre los ingresos y los gastos reales y estimados para conocer si se han cumplido los objetivos.

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fuente consumer.es

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